Cómo las emociones influyen en tu bienestar: hacer consciente lo inconsciente

All About You

centro de bienestar integral

«Hasta que hagas consciente lo inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino.»
Carl Gustav Jung

Hay frases que pueden cambiar una forma de vivir.

Esta es una de ellas.

Durante años pensamos que el mundo sucede fuera de nosotros.

Que las personas nos hacen daño.

Que las circunstancias nos limitan.

Que la vida decide por nosotros.

Pero…

¿Y si solo estamos observando el mundo a través del filtro de nuestras creencias?

Somos observadores

No reaccionamos a la realidad.

Reaccionamos a la interpretación que hacemos de ella.

Dos personas pueden vivir exactamente la misma situación y experimentarla de manera completamente diferente.

¿Por qué?

Porque no vemos el mundo como es.

Lo vemos como somos.

Nuestros recuerdos…

Nuestra infancia…

Nuestras heridas…

Nuestros miedos…

Nuestros programas inconscientes…

Todo ello colorea nuestra percepción.

¿Y si el mundo fuera un espejo?

Enric Corbera habla frecuentemente de la importancia de comprender que aquello que más nos molesta de los demás puede invitarnos a mirar hacia dentro.

No significa que todo lo que haga otra persona sea correcto.

Significa preguntarnos:

¿Qué despierta esto en mí?

¿Qué emoción aparece?

¿Qué historia me estoy contando?

¿Qué parte de mí necesita ser vista?

Cada conflicto puede convertirse en una oportunidad para conocernos mejor.

Las emociones hablan un lenguaje que el cuerpo comprende

Desde la Medicina Tradicional China se considera que existe una relación entre el equilibrio emocional y el funcionamiento del organismo.

Cada emoción moviliza energía.

Cuando una emoción permanece durante mucho tiempo sin ser expresada o gestionada, puede influir en nuestro bienestar físico.

No significa que una emoción «provoque» automáticamente una enfermedad.

Significa que cuerpo y mente forman una unidad inseparable.

La ciencia también nos recuerda que el estrés crónico modifica la respuesta inmunológica, hormonal y nerviosa.

Nuestro cuerpo escucha constantemente lo que pensamos y sentimos.

El mundo de las polaridades

La naturaleza funciona en equilibrio.

Día y noche.

Yin y Yang.

Inspirar y espirar.

Dar y recibir.

No existe luz sin sombra.

No existe crecimiento sin cambio.

A veces pasamos toda la vida intentando eliminar aquello que consideramos «negativo».

Sin embargo…

Quizás la pregunta no sea:

¿Cómo elimino esta emoción?

Sino:

¿Qué intenta enseñarme?

La proyección

Muchas veces criticamos en otros aquello que todavía no hemos aceptado en nosotros.

O admiramos profundamente aquello que también existe dentro de nosotros, aunque aún no lo reconozcamos.

El otro se convierte en un espejo.

No para juzgarnos.

Sino para conocernos.


La autoindagación

La verdadera transformación comienza con preguntas sencillas.

¿Qué estoy sintiendo?

¿Qué necesito realmente?

¿Qué estoy evitando mirar?

¿Esta reacción pertenece al presente… o viene de una historia antigua?

Cada respuesta nos devuelve un poco más de libertad.

La autogestión

No siempre podemos cambiar las circunstancias.

Pero sí podemos aprender a gestionar nuestra respuesta.

Eso no significa reprimir emociones.

Significa escucharlas.

Comprenderlas.

Y elegir conscientemente cómo actuar.

La libertad empieza cuando dejamos de reaccionar automáticamente.

Cambiar la percepción

No podemos cambiar el pasado.

Pero sí la manera en que nos relacionamos con él.

Cuando cambia nuestra percepción…

Cambian nuestras decisiones.

Cambian nuestras relaciones.

Cambia nuestro cuerpo.

Cambia nuestra energía.

Y poco a poco…

Empieza a cambiar nuestro mundo.

Una invitación

Quizás hoy no necesites cambiar de trabajo.

Ni de pareja.

Ni de ciudad.

Quizás solo necesites observar con otros ojos.

Porque cuando hacemos consciente lo inconsciente…

dejamos de vivir en piloto automático.

Y empezamos a elegir.

Con más presencia.

Con más calma.

Con más amor.

Porque el mayor viaje no es hacia fuera.

Es hacia dentro.